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Apalancarse a través del crédito bancario es recomendable en los primeros años, dicen expertos; cuando el mercado exige un crecimiento acelerado, obtener capital privado es el camino ideal.

Por: Samantha Álvarez

El financiamiento es una de las mayores necesidades que tiene el emprendedor para catapultar su negocio. El dilema viene cuando se presenta el momento de elegir entre tomar un crédito con una institución financiera o permitir la entrada a un fondo de capital privado.

Ambas vías de financiamiento tienen sus pros y contras y cada una responde a distintas etapas y necesidades de la empresa. En ocasiones cuando la empresa es solvente y tiene la capacidad de hacer frente al pago de ambos acreedores puede tomarlos al mismo tiempo, según los expertos.

“Elegir uno u otro tipo de financiamiento depende de la oportunidad de negocio que el emprendedor detecte en el mercado. Cuando los recursos propios o las utilidades ya no le dan al negocio para seguir creciendo necesita financiarse y las alternativas son deuda o capital”, dijo el director general de ArCcanto, Victor Calderón.

Grupo Filoa, empresa de servicio de comedores industriales y universitarios, se creó en el 2011 y los últimos dos años ha mantenido un crecimiento del 70% mediante el apalancamiento financiero que logró desde su creación.

Las necesidades de crédito de la empresa son recurrentes: contar con los recursos suficientes para operar durante 45 o 70 días (el tiempo que financia a sus clientes) y pagar nóminas. Sin flujo de efectivo constante la empresa tenía que hallar la manera de seguir adelante.

La primera ronda de inversión para arrancar el negocio vino a través de familiares y amigos de Juan José Villarreal, el director de la empresa, ya que los bancos pedían al menos dos años de operación.

“Y garantías 3 a 1, es decir, si pides 100,000 pesos, debes tener una propiedad o un activo que sea tres veces el valor del monto que solicitaste”, dijo el director comercial de la empresa crediticia Finmex, Ernesto Gómez.

A los tres meses de operar y mostrar su rentabilidad en el primer comedor que operó, su éxito se difundió y más clientes solicitaron sus servicios. “La inversión de cada restaurante universitario es entre 2 millones y 5 millones de pesos”, agregó Villarreal.

En la siguiente etapa de crecimiento, pero aún a prueba para la banca comercial, Villarreal encontró apoyo en un grupo de inversionistas ángeles y consiguió 1.5 millones de pesos para poner su siguiente comedor.

En el 2013, Grupo Filoa comenzó a atender a 2,000 personas en el comedor de Santander Querétaro. Su cliente bancario volteó a verlo como sujeto de crédito pero solicitándole altas garantías. “Si no estás en buró de crédito nadie te presta y en este caso mi madre tuvo que ser mi aval”, agregó Villarreal.

Para ArCcanto la mejor manera de fondear a la empresa en la primera etapa de crecimiento, cuando lo único que se busque es el dinero, es el crédito, porque siempre será más barato comparado con el capital.

“El retorno sobre la inversión en una empresa apalancada siempre va a ser mayor”, aseguró Victor Calderón.

Hoy Grupo Filoa da servicio a 34 comedores, tiene una línea de crédito revolvente de 1.5 millones de pesos y 5 millones con Finmex que utiliza para pagar a sus proveedores inmediatamente.

“Gracias a este crédito productivo bajamos los costos de operación 15%, lo que se convirtió en utilidades para el negocio”, dijo Villarreal.

El objetivo de la compañía es darle, en el corto plazo, entrada a un fondo de inversión que le permita al directivo despreocuparse por conseguir financiamiento y conseguir más clientes.

“Un fondo de inversión traerá a la empresa mejor capital humano, estrategias de management y hará más eficientes las áreas de la empresa”, agregó Ernesto Gómez.

El riesgo de abrirle la puerta a un fondo de capital es que el nivel de participación accionaria que el fondo pedirá al emprendedor a cambio de su apoyo sea mayoritario y el emprendedor se desmotive a seguir trabajando por su emprendimiento, dijo Gómez.

“Al capital se recurre cuando la empresa requiere tener un crecimiento explosivo y estratégico”, agregó Calderón.

Los fondos de inversión buscan rendimientos superiores al 25% al finalizar su inversión de 5 a 7 años. “Por esta razón no muchas empresas están dispuestas a fondearse, ya que implica que los nuevos socios estén detrás del emprendedor exigiéndole resultados”, dijo Gómez.

El objetivo es que al final, cuando la empresa esté madura, ambas formas de financiamiento convivan y se complementen, coinciden expertos.