Si apenas suena el despertador y tu primer pensamiento es “otra vez tengo que ir a trabajar” y el malestar se mantiene durante un tiempo prolongado, quizá sea momento de considerar un cambio de empleo.
A veces porque un ciclo se termina y queremos darle un nuevo perfil a nuestra profesión. Otras veces porque hemos tenido una mejor propuesta laboral y lamentablemente muchas otras veces porque las condiciones no son las óptimas y esto nos termina afectando, tomamos la decisión de renunciar a nuestro trabajo.
En México 5.4% de las separaciones laborales son renuncias de empleados, dos puntos más que el promedio en América Latina de 3.5%, de acuerdo con el ‘Reporte de efectividad de Efectividad del Capital Humano 2014’.
Un 43% de los mexicanos tiene la intención o deseo de cambiar de empleo, y cinco de cada 10 está buscando nuevas oportunidades laborales, según datos de 2014 de la Encuesta Global de Empleo.
Renunciar a un empleo sin tener otro en espera no es lo recomendable, a decir de los expertos en recursos humanos. Para no dar un paso en falso, revisa si existen suficientes razones para que renuncies de tu actual trabajo más allá de la sensación de no querer ir a trabajar.
1- Usted está aburrido y no siente pasión por lo que hace
Usted trata, honestamente, de hacer lo que tiene que hacer y completar su trabajo… pero, de alguna manera, se distrae y no lo logra. Quizás termina haciéndolo en el último minuto o de repente termina haciendo un esfuerzo a medias. Lo primero que hace en la mañana es contar las horas que hacen falta para salir de la oficina… y los días son eteeeeernos. Aunque la procrastrinación y la mediocridad pueden ser señales de debilidad de carácter, también pueden ser síntomas de que usted no es feliz en lo que hace. Si ya se extinguió ese sentimiento que lo ponía a pensar en todas las contribuciones que podía hacerle a la empresa y las posibilidades de crecer que tenía por delante, imagínese en otro lugar.
2-Usted es miserable en las noches, en las mañanas y los domingos
Simplemente, usted odia ir al trabajo en las mañanas. Sucede todos los días… repetidamente. No duerme bien y los domingos en la noche no descansa, pensando en que empieza una nueva semana al día siguiente. Su infelicidad con el trabajo le arruina su tiempo libre y le dificulta su capacidad de divertirse, relajarse o desconectarse.
3-Su estrés del trabajo afecta su salud
Es obvio que habrá días en que querrá quedarse en cama y no ir a la oficina…. pero cuando el trabajo, la cultura de la empresa o la gente con la que trabaja no es saludable, puede tener un gran impacto físico y mental en usted. El estrés lo consume y su familia y amigos se ven afectados también. Cuando el trabajo empieza a afectar su salud física, mental o ambas, hágase un favor y salga de ahí.
4- Te alejaste de tu plan de carrera
Lo más importante antes de tomar la difícil decisión de cambiar de empleo es echarle un vistazo el plan de carrera o bien, si no tienes uno, elaborarlo para tener claro qué quieres.
Es importante revisar si el plan elaborado compagina con los intereses de la compañía pero también con tus propios objetivos profesionales. Renunciar sin conocer qué pretendes alcanzar es como cambiarse a un camión que no se sabe a dónde va.
5- Más contras que pros
Elaborar una lista con todos los pros y contras puede ser muy esclarecedora sobre continuar o no en un empleo.
En dicha lista se habrá de considerar desde planes de crecimiento al interior de la empresa, flexibilidad para el balance vida-trabajo y hasta tiempos de trayecto, pues pueden llegar a afectar en la calidad de vida del empleado.
“Si esta lista tiene ‘contras’ más de peso que ‘pros’, quizá es tiempo de considerar en dónde se estaría mejor”.
6- Ya no contribuyes a la organización
Pocos sentimientos son tan molestos como el de no sentirse útil. Si consideras que estás instalado en una zona de confort y no sientes ninguna motivación en innovar los procesos y los productos en tu empresa puede ser indicio de que necesitas un cambio.
7- Mira el calendario
Las empresas suelen hacer sus planes de crecimiento y estructura cada cinco años. Este es buen periodo de tiempo para evaluar tu posición en la organización, considera Pérez Sámano. Es decir, si pasados cinco años, percibes que tu desarrollo sigue siendo el mismo, quizá sea hora de hacer tus maletas. Las promociones son una buena forma de medir este desarrollo, pero no la única.
Es fundamental que estas mediciones traten de ser lo más cuantificables posible. Revisar el aumento en el número de responsabilidades o de gente a tu cargo, las veces que tus propuestas fueron tomadas en cuenta para fijar las estrategias o los objetivos de la empresa, son algunos ejemplos.
8- Te sientes desaprovechado.
Eso en lo que usted es sumamente bueno, tiene poco o nada que ver con lo que usted está haciendo en el trabajo. Inclínese hacia sus fortalezas, pues así será más feliz y tendrá más éxito. ¿Lleva mucho tiempo ahí y aún no se dan cuenta de todo lo que usted tiene para ofrecer? En lugar de desperdiciar sus aptitudes y potencial en un lugar donde su trabajo no es útil, reconocido o respetado, encuentre algún otro sitio o cargo donde pueda crecer y brillar.
Las aptitudes son importantes, pero explotarlas y desarrollarlas lo es aún más. En muchas ocasiones, las aptitudes y el talento quedan relegados ante las urgencias diarias y la mecanización de los procesos.
El lugar de trabajo no es solo un lugar donde se realiza una operación mercantil: trabajo-salario. “Ahí pasamos la tercera parte de nuestras vidas, si no lo aprovechamos para crecer y ser mejores personas y empleados, ¿cuándo?”.
9- No eres tú, es tu jefe
Su jefe directo tiene un gran impacto en su carrera; de él o ella dependen muchas decisiones que afectarán su crecimiento profesional. Si usted es constantemente ignorado en actividades o en promociones, quizás su jefe no sea su mayor fanático. En otros casos, el problema es más estructural y su jefe puede ser, sencillamente, un líder incompetente. Si ese jefe no está por irse pronto, el que debe irse es usted.
Seis de cada 10 mexicanos renuncia a sus empleos por una mala relación su jefe inmediato. Ante un cambio de jefe, “si después de seis meses no has conectado, será difícil que lo hagas”.
Aunque antes de la terminación de la relación, es importante explorar otras alternativas dentro de la misma empresa, como el cambiar de puesto o de área.
Las causas de llevar una mala relación con el superior inmediato van desde haber tenido la expectativa de ocupar ese puesto, un choque de personalidades o, incluso, acoso laboral. Cuando se trata de un jefe hostigador, la balanza parece inclinarse más rápidamente hacia separarse de la empresa.
“En México, el tipo de acoso laboral más extendido es el congelamiento: ignorar y ‘hacerle el vacío’ a la víctima”, según el estudio “El hostigamiento laboral como forma de discriminación”, de Gustavo Fondevila, del Centro de Investigaciones y Desarrollo Económico.
10-No le agrada la gente con la que trabaja
«¿Amigos en la oficina? Todos son insoportables». Según estudios, uno de los factores más importantes para predecir la felicidad en el trabajo es tener al menos un amigo cercano en la oficina. Es normal tener ‘rifirafes’ ocasionales con colegas, subordinados o superiores, pero otros problemas o diferencias no tienen solución. Hay que reconocer la diferencia.
11-Usted ya no cree en el producto o servicio que la compañía ofrece
Olvide el sueldo, el cargo y sus grandes compañeros. Si usted no puede involucrarse con la razón de ser de la empresa, ¿cómo podrá tener éxito trabajando para la compañía, promocionando esos productos o servicios? Recuerde que las compañías tienen éxito cuando sus empleados son embajadores de la marca. No es justo para la empresa o para usted si no cree en lo que vende o hace.
12-Vive prometiéndose que buscará un nuevo trabajo
Mucha gente experimenta uno o dos días sintiéndose ‘hasta la coronilla” con el trabajo y de repente hasta maldice lo que hace… pero después de una buena noche de sueño cae en cuenta de que solo fue un mal día. Otros pueden pasarse meses diciéndose a sí mismos «voy a renunciar». Si este es su caso, entonces deje de quejarse y póngase en acción; busque la forma de ganar visibilidad para aquella empresa con la que sueña trabajar o empiece a transformarse en aquello que usted quiere ser.
Independientemente de cuál sea el motivo por el que decidimos alejarnos de nuestro lugar de trabajo, es importante que tengamos en cuenta un punto fundamental: la vida, y sobre todo en los ámbitos laborales, gira de tal forma que nunca se sabe en qué momento podemos volver a encontrarnos con jefes, compañeros de trabajo o espacios comunes.
Es importante que todos nos recuerden de manera satisfactoria. Por ese motivo, si ya ha considerado seriamente esta opción, demuestre ser un profesional.
Busque el momento de comunicarlo: sobre todo a su jefe. Intente que no sea en un momento de discusión, debido a que puede tomarlo como una reacción. Converse de manera tranquila y explique sus motivos.
Avise con el tiempo suficiente para encontrar su reemplazo: y ofrezca sus conocimientos para capacitarlo y prepararlo sobre lo que deberá hacer.
Es importante que antes de tomar la decisión, pueda hacer una evaluación de su situación actual. Si al momento de renunciar no tiene otras perspectivas es importante que piense:
- A qué se dedicará mientras esté desempleado.
- Cómo buscar nuevos trabajos. (Contactos, envíos de CV, entrevistas, etc.).
- Sobrevivirá sin un ingreso fijo mensual: cuánto tiempo podrá mantenerse de sus ahorros.

