Las relaciones interpersonales es una de las destrezas básicas que necesita desarrollar el empleado de hoy. La oficina moderna necesita personal altamente calificado y preparado para desempeñarse eficientemente en el campo administrativo. Muchas organizaciones consideran a sus empleados como parte de la familia; de manera que, éste se apodere y proyecte una imagen altamente profesional.
La imagen profesional que proyecte el empleado ampliará la imagen que pueda lograr toda organización que desee colocarse en un lugar privilegiado en un mercado tan competitivo. Es por ello que, las relaciones comerciales, laborales y sociales exigen pautas de comportamiento que garanticen armonía y bienestar para las personas que participan en ella.
Las buenas relaciones humanas en la empresa se centran principalmente, en la capacidad del oficinista para reaccionar de manera positiva hacia otras personas con quienes trabaja.
Una buena relación de trabajo con los gerentes es de suma importancia para el oficinista. Con frecuencia, un gerente enfrenta grandes responsabilidades, debe tomar decisiones urgentes y trabajar bajo presión extrema; la lealtad del secretario u oficinista, tanto a su superior como a la empresa, es muy importante para trabajar en equipo.
El oficinista debe ser una persona de fiar para merecer la confianza de su superior y, así poder éste asignarle el manejo de material de carácter confidencial y personal, como los asuntos de negocios del mismo, que con frecuencia deben tratarse con responsabilidad y prontitud.
Cada empleado debe trabajar armónicamente con sus compañeros y con aquellas personas que ocupan puestos similares en otros departamentos dentro de la misma empresa. A medida que se desarrolla su trabajo, su objetivo permanente será el de aprender cada vez más acerca de la empresa, tomando a su cargo una cantidad importante del volumen del trabajo con la máxima eficiencia y, al mismo tiempo, con un mínimo de supervisión.